El
baloncesto domininicano ha iniciado su “revolución” de manera
invertida. Ha comenzado de “arriba hacia abajo” por lo que tendrá que
recibir, en algún momeno, un “vuelco” que le dé las bases que necesita
para su “desarrollo”.
La Liga Nacional de Baloncesto (LNB) ha afincado a nivel de espectáculo y máxima calidad al baloncesto nacional.
Con sus altas y bajas, más las
pérdidas de los equipos por el afán de ganar, colocando ese objetivo por
encima del “negocio”, la LNB -continuación de Lidoba- llena con el
cometido de una liga de importantes ribetes.



