Tras
el paro patronal, la NFL logró rescatar la temporada íntegra. Pero
recuperar la calidad en los derribos ha resultado mucho más difícil para
las defensivas.
Perdidos entre las estadísticas destacadas de quarterbacks como Tom Brady y Aaron Rodgers, así como de corredores como Darren McFadden, están numerosos derribos defectuosos que han convertido jugadas aparentemente inofensivas en acciones que han decidido los encuentros.
Los errores de este tipo se han presentado en todas las zonas del terreno: en la línea de golpeo, lo que permitió que McFadden perjudicara a los Jets; en las devoluciones de despejes, como en el caso de Randall Cobb, que pasó entre los Saints en el primer encuentro de la campaña, y en la defensiva secundaria, como le ocurre cada semana a Wes Welker.
Perdidos entre las estadísticas destacadas de quarterbacks como Tom Brady y Aaron Rodgers, así como de corredores como Darren McFadden, están numerosos derribos defectuosos que han convertido jugadas aparentemente inofensivas en acciones que han decidido los encuentros.
Los errores de este tipo se han presentado en todas las zonas del terreno: en la línea de golpeo, lo que permitió que McFadden perjudicara a los Jets; en las devoluciones de despejes, como en el caso de Randall Cobb, que pasó entre los Saints en el primer encuentro de la campaña, y en la defensiva secundaria, como le ocurre cada semana a Wes Welker.











